Salud

¿Qué beneficios tiene mi cuerpo de consumir aceite de oliva? Esto dice un nuevo estudio

El aceite de oliva extra virgen mejora la salud del corazón, fortalece el intestino, protege el cerebro y reduce la inflamación, según un nuevo estudio respaldado por expertos

¿Qué beneficios tiene mi cuerpo de consumir aceite de oliva? Esto dice un nuevo estudio
Descubre todos los beneficios que este aceite puede aportar a tu salud Foto: Freepik

El aceite de oliva extra virgen se ha vuelto uno de los ingredientes más recomendados por especialistas en salud, y no es casualidad, recientemente investigadores de la Mayo Clinic y el estudio PREDIMED —publicado en New England Journal of Medicine— han señalado que su consumo diario puede transformar la salud desde adentro. Sus polifenoles y antioxidantes antiinflamatorios actúan como una protección natural frente al deterioro causado por la mala alimentación y el estrés.

Uno de los hallazgos más importantes es su capacidad para proteger el corazón. Consumir este “oro líquido” mejora la función vascular, ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y favorece la circulación. Además, su influencia en la producción de óxido nítrico contribuye a reducir la presión arterial, disminuyendo así el riesgo de enfermedades cardíacas a largo plazo.

A ello se suma su impacto en el bienestar general del cuerpo. Desde fortalecer el microbioma intestinal —clave para un sistema inmunitario sólido— hasta proteger el cerebro del estrés oxidativo, el aceite de oliva extra virgen se posiciona como un aliado esencial para prevenir enfermedades como Alzheimer y demencia con el paso de los años.

Foto: Freepik

¿Qué beneficios ofrece el aceite de oliva?

Más allá de sus beneficios cardiovasculares, el aceite de oliva extra virgen es un alimento que actúa en diferentes frentes. Sus compuestos antioxidantes tienen efectos antiinflamatorios que ayudan a reducir molestias asociadas con artritis y otros padecimientos crónicos. Esto lo convierte en una opción ideal para quienes buscan combatir la inflamación desde la alimentación.

Otro punto clave es su sustitución por grasas saturadas y ultraprocesados. Cambiar margarinas, mantecas o aceites refinados por aceite de oliva no solo mejora el perfil nutricional de cualquier dieta, sino que impulsa un estilo de vida más natural, limpio y alineado con la salud metabólica.

Expertos coinciden en que incluso pequeños cambios en la cocina pueden marcar una gran diferencia en el bienestar diario. Por lo que consumir el aceite de oliva adecuadamente, no debería presentar contraindicaciones graves y puede formar parte de la alimentación cotidiana sin riesgo, potenciando la energía, la digestión y hasta la función sexual al mejorar la circulación.

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