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Prebióticos y probióticos: que diferencia hay entre ellos y como ayudan a tu sistema digestivo

¿Sabes por qué es importante consumir probióticos y prebióticos? Aquí te explicamos más sobre estos alimentos, sus beneficios y cómo obtenerlos de forma natural.

Prebióticos y probióticos: que diferencia hay entre ellos y como ayudan a tu sistema digestivo
Descubre la importancia de los prebióticos y probióticos Foto: Pexels / Ilustrativa

En las últimas décadas la atención a la salud digestiva ha aumentado mucho y es que, conforme avanzan las investigaciones y los nuevos descubrimientos en salud, nos hemos dado cuenta de que nuestro sistema digestivo influye de manera directa e indirecta en un montón de procesos en nuestro cuerpo, incluso en cómo nos sentimos día a día. Así, hay muchos términos que hemos escuchado con más frecuencia como los prebióticos y los probióticos, dos elementos que pueden confundirse entre sí, pero que cumplen funciones distintas dentro de nuestro cuerpo.

Tanto los probióticos como los prebióticos están relacionados con el equilibrio de la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que se alojan en nuestro sistema digestivo y nos ayudan con procesos claves como la absorción de nutrientes, la digestión y el estado general de nuestra salud. Por eso, entender qué aporta cada uno es básico para que podamos armar una alimentación inteligente que incluya cada uno de estos.

Para muchas personas, los probióticos y los prebióticos son solo un suplemento más que podemos tomar cuando haga falta, pero la realidad es que parte de los beneficios de cada uno de estos elementos es que se pueden obtener directamente de los alimentos que consumimos día a día de forma natural y saludable. Por eso, antes de correr por ese producto que te promete bienestar, vale la pena entender cómo funcionan y cómo obtenerlos para integrarlos en nuestra alimentación.

Los alimentos fermentados son perfectos para obtener probióticos. Foto: Pexels / Ilustrativa

Prebióticos

Los prebióticos son un tipo de fibra que nos servirá como alimento para las bacterias benéficas del intestino. No se digieren, llegan intactos al colon y ayudan a que la microbiota crezca equilibrada y fuerte. Se pueden conseguir fácilmente en alimentos como la avena, el plátano, el ajo, los espárragos, la cebolla y, en general, en muchas frutas y verduras, así como en cereales integrales. Llevan a cabo una función esencial porque preparan el terreno para que los probióticos puedan trabajar de forma correcta.

Probióticos

Por otro lado, tenemos a los probióticos. Estos son organismos vivos, son lo que conocemos como las "bacterias buenas" del cuerpo que ayudan a mantener el equilibrio intestinal. La manera más fácil de obtenerlos es a través de alimentos que hayan sido fermentados, como por ejemplo el yogurt, ciertos quesos, el kimchi y la kombucha, el kéfir, el chucrut y hasta el tepache. También existen muchos suplementos que pueden aportarlos, pero lo ideal es siempre incluir fuentes naturales para incorporarlos de forma equilibrada.

¿Ambos son necesarios?

Es importante que tu cuerpo obtenga tanto probióticos como prebióticos, pues se complementan entre sí, pero la clave para que realmente funcionen de forma correcta es mantener una alimentación balanceada que cubra todas nuestras necesidades nutricionales, pues consumir solo estos elementos no servirá de mucho si no el resto de nuestra dieta no está en balance. Además, siempre es recomendable contar con la guía de un profesional de la salud, sobre todo si piensas utilizar suplementos o cuentas con alguna condición digestiva, pues te ayudará a obtener los nutrientes que necesitas de forma correcta sin afectar tu organismo.

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