Primero que nada, comer saludable no se ve igual para todos y no es lo mismo que comer con un propósito, ya sea aumentar masa muscular, perder grasa o tratamiento para alguna enfermedad específica. Cuando buscamos perder grasa tenemos que comer con este propósito, igualmente, quiero enfatizar que hablo de grasa y no de peso ya que si perdemos peso de músculo o de agua sería perjudicial para nuestra salud.
Este objetivo de pérdida de grasa idealmente siempre tiene que ir acompañado de la mano de una nutrióloga o profesional de la salud, ya que, cuando hablamos del tema de nutrición y alimentación siempre estamos rodeados de información con poca evidencia que llega a ser mito.
Casi puedo asegurar que todos hemos estado en el lugar donde no nos sentimos cómodos con nuestro cuerpo entonces decidimos empezar a comer “saludable” o ir al nutriólogo, pero aún realizando estos cambios en nuestro estilo de vida nada más no vemos que tengan resultado, esto puede deberse a muchas cosas pero estos son algunos de los errores más comunes cuando se intenta perder grasa:
1. Comer saludable pero no lo que se necesita y sin estructura: aquí podría pasar que se hace una elección de alimentos saludables, sin embargo, no se come la cantidad que se necesita o se hacen malas combinaciones con los alimentos, por ejemplo: de desayuno un bowl de avena con fruta más un jugo verde de puras verduras con piña - ¿Qué hay mal ahí? ¿Si todos los alimentos son saludables y naturales? Pues que son puros carbohidratos, sin nada de grasas o proteínas, lo cual va a hacer que se ocasione un pico de glucosa y de hambre muy pronto. Habría que balancear el desayuno en tipo de comida y cantidades adecuadas para cada quien.
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2. Picotear: no contar lo que comemos por picoteo mientras cocinamos o esas idas a la cocina en donde dejamos tal vez unas nueces o sobras de la comida y le pellizcamos un poco. Todo ese picoteo al contabilizarlo al final del día puede dar una suma considerable de calorías. Aquí una buena opción es tener snacks destinados a horas específicas para tener que comer en esos momentos y que esté contabilizado.
3. Subestimar calorías: algunos alimentos como las grasas y el alcohol pueden de pronto pasar desapercibidos, por ejemplo: cuando comemos una ensalada pero ponemos bastante aderezo subimos su densidad calórica posiblemente sin darnos cuenta y cuando no contabilizamos dentro de nuestra dieta el alcohol que ingerimos o su consumo es muy abundante el fin de semana este también puede hacer que nuestro consumo de calorías sea mayor sin notarlo.
4. Aproximar porciones a “ojo de buen cubero”: es importante que mientras llevamos un plan de alimentación midamos bien las porciones que nos tocan porque si no puede haber un sesgo muy grande entre lo que manda el/la nutriolog@ y lo que se come en realidad, de está manera será difícil lograr objetivos.
5. Compensar los fines de semana: hay veces que nosotros solos nos metemos a dietas muy restrictivas lo que genera más antojos a todas las cosas “prohibidas” o que no debemos de comer y el fin de semana nos damos vuelo y nos comemos todo eso que se nos antojo en la semana. Es mucho mejor comerse, por ejemplo, un pedacito de chocolate el miércoles que se te antojo a que el sábado te comas la tableta completa. Importante, tratar de no tener días de “dieta” y días libres si no balancear todos los días de la semana para que sean sostenibles.
Estos errores son algunos de los que cometemos en el día a día, considerando que es una persona sana y sin tomar en cuenta la individualidad de nadie, ya que muchos otros factores de salud pueden intervenir en la pérdida de peso como las hormonas, tener hipotiroidismo, resistencia a la insulina, etc., todo esto es igualmente muy importante y un profesional de la salud tiene que atenderlo.
mgm