El Estreñimiento Crónico es un trastorno gastrointestinal que afecta a una gran mayoría de la población, y es una enfermedad que pocas veces se diagnostica de manera adecuada para poder encontrar la raíz del problema, para que de esta manera se pueda dar un tratamiento adecuado y así mejorar la calidad de vida de las personas que viven con esta enfermedad.
El término Estreñimiento Crónico engloba una serie de síntomas relacionados con la alteración en la frecuencia y consistencia de las heces, por lo que se le entiende como un trastorno funcional gastrointestinal. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica clínica y, aunque no tiene mucho impacto en la expectativa de vida de las personas afectadas, sí altera su calidad de vida. El estreñimiento crónico puede ser primario o secundario, según sean las causas se estima que más de 90% son primarias.
¿Qué pasa cuando se vive con Estreñimiento Crónico?
La función digestiva del intestino grueso, el cual en circunstancias normales recae básicamente en el colon ascendente, su principal función es terminar la digestión de los alimentos, y tiene especial importancia la absorción de agua, electrólitos, vitaminas, así como otras sustancias que llegan a él y además son solubles en agua, también mantiene la microbiota (bacterias benéficas del tracto gastrointestinal) y al igual que regular el tránsito de las sustancias de desecho “defecación”.
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Si la defecación no se realiza de forma periódica, o se pospone reiteradamente, el colon continúa la absorción de agua de la materia fecal y la convierte en una masa de consistencia difícil de evacuar. El proceso de evacuación puede verse alterado por disfunción de algunos de los mecanismos de regulación y por su gran sensibilidad a los estímulos externos negativos, como lo son el estrés, sedentarismo y mala alimentación, que en estos tiempos de pandemia han aumentado de manera significativa, teniendo como consecuencia el estreñimiento crónico.
Algunas de las medidas que puedes tomar son:
1. Visitar a tu médico para obtener un diagnostico adecuado del tipo de estreñimiento y descartar que sea ocasionado por algún medicamento.
2. Tener un horario específico para las evacuaciones, y no exceder el tiempo en el baño más de 10 minutos.
3. Mantener una postura adecuada durante las defecaciones, elevando los pies al menos 10 cm del suelo y manteniendo la espalda erguida.
4. Dar masaje suave en el abdomen con movimientos circulares en el sentido de las manecillas del reloj.
5. Aumentar el consumo de fibra de 25 a 30 gr por día según la recomendación de la OMS.
6. Tener un consumo frecuente de frutas y verduras, siempre deben ir lavadas y desinfectadas.
7. Preferir los cereales integrales como la avena, arroz salvaje, amaranto, tortillas de maíz y las leguminosas como frijoles, lentejas, garbanzos, alubias, alverjones y habas para lograr el consumo de fibra adecuado.
8. Es muy importante aumentar la ingesta de agua entre 1-2 litros al día, para que la fibra no se deshidrate y genere el efecto contrario.
9. Aumentar la actividad física para incrementar los movimientos intestinales, pueden ser como yoga, bicicleta, pilates o caminatas intensas.
10. Puedes integrar bebidas fermentadas como kéfir, tepache, kombucha o bien consumir próbióticos como L. acidophilus, L. casei shirota o S. termophilus, siempre es importante antes de consumir probióticos consultar a un médico especialista y/o a un profesional de la nutrición que te pueda asesorar y escoger el más adecuado.
Atender a tiempo el estreñimiento crónico no solo mejora la calidad de vida, ayuda a prevenir complicaciones a largo plazo como divertículos, pólipos e inclusive cáncer en el colón. Un cambio de hábitos alimentarios a tiempo hace la diferencia.
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