El aceite de pescado proviene de los tejidos de pescados grasos como el salmón, bacalao y atún; y éste se puede consumir de forma natural o en suplementos en cápsulas o líquidos. Ésta es una de las mejores fuentes de omega 3 un elemento que no puede ser producido de manera natural por el cuerpo, pero que es de vital importancia para que realice de manera óptima funciones como la actividad muscular o el crecimiento celular.
A diferencia de los aceites comestibles, éste en realidad no es un ingrediente para cocinar, sino un suplemento alimenticio que nos puede dotar de múltiples beneficios para la salud y físico.
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Beneficios para la salud
Bueno para las articulaciones: gracias a los ácidos grasos que son ricos en omega 3, este alimento funge como un excelente antiinflamatorio que puede ayudar a prevenir o combatir las enfermedades articulares como la artritis reumatoide.
Cuida tu cerebro: El omega 3 es uno de los mejores recursos para prevenir la depresión, Alzheimer y esquizofrenia gracias a que ayuda a mantener a la dopamina y serotonina cumpliendo con sus funciones.También se cree que favorece el aprendizaje, sobre todo en bebés que apenas están aprendiendo a coordinar sus funciones.
Protege el corazón: Su consumo constante está relacionado con las posibilidades de evitar insuficiencia cardíaca; así como esto, el aceite de pescado también facilita la disminución de desarrollo de placa en las arterias, amenorizando, por consecuencia, las alteraciones del ritmo cardíaco.
Contra la depresión: Según un estudio realizado por la Universidad de Illinois, las células madres de este componente pueden mejorar los síntomas de la depresión. De hecho, sus efectos son similares a los de los antidepresivos más recomendados.
Disminuye la presión arterial: Según un estudio realizado por la Universidad de Wageningen este tipo de aceite podría disminuir los triglicéridos en la sangre, presión arterial y colesterol.
Piel radiante: Este producto natural bloquea la liberación de enzimas producidos por los rayos UV, evitando manchas o lesiones. También es uno de los ingredientes clave para la piel seca, la picazón, el acné y las erupciones cutáneas.
Previene el cáncer: Gracias a que elimina la mayor parte de las toxinas del hígado y riñón, evita el desarrollo de células malignas y, además, es rico en ácidos grasos poliinsaturados.
¡Cuidado!
No olvides que este pecado debe consumirse en dosis moderadas, la más recomendada es menor a los 400 miligramos al día, 2 veces por semana; ya que de lo contrario podrían dañarse algunas de las estructuras celulares más importantes de tu cuerpo, provocando efectos adversos como el sangrado de encías y nariz, mal aliento, indigestión, acidez en el estómago y reducción en los niveles de vitamina E.