El ajo es un producto que se utiliza en las cocinas de todo el mundo por su penetrante aroma y el sazón que da a los platillos. Este alimento, a pesar de ser tan pequeño, es altamente nutritivo y sus principales beneficios se deben a la alicina, una sustancia que le da su característico olor y que actúa como un antibiótico natural muy poderoso que combate a virus y bacterias del organismo.
También posee un componente llamado quercetina, que es un flavonoide con propiedades antigripales y que funciona como un antioxidante, lo que nos protege de los radicales libres. El ajo también tiene propiedades antisépticas y un elevado contenido de vitamina C, además de E y betacarotenos que fortalecen el sistema inmunológico, protegen la salud de la piel y la ocular, previenen el envejecimiento y fortalecen las defensas.
De igual forma la quercetina ayuda a reducir la inflamación, a combatir el estrés e incluso se ha relacionado a la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. Lo más recomendable es consumir el ajo en su estado puro, es decir, fresco y sin cocción alguna, aunque también podemos disfrutarlo en distintas presentaciones, hoy te compartimos cómo hacerlo en polvo.

Ajo en polvo
Ingredientes:
- 1 cabeza de ajos
Precalienta el horno a 150 grados Centígrados y deja por 15 a 20 minutos antes usarlo. Pela los dientes de ajo y pícalos en filetes muy delgados, puedes ayudarte con un rallador o guillotina de cocina si no eres tan diestro con el cuchillo o quieres agilizar el proceso.
Coloca en una charola para el horno papel encerado y extiende las hojuelas de ajo que has fileteado, mete en la parte de en medio y deja por aproximadamente 2 horas a temperatura baja para que se deshidraten al máximo. Pasado el tiempo, saca la charola del horno y deja que se enfríen.
Pasa las hojuelas del ajo a una licuadora y mezcla hasta que obtengas un polvo fino, también se pueden moler en un molcajete o mortero hasta que quede bien triturado. Guárdalo en un recipiente esterilizado y seco y utilízalo durante la preparación de tus platillos.