La salsa macha es uno de los básicos de la cocina mexicana que nunca falla cuando se trata de disfrutar antojitos tradicionales, snacks picositos o hasta para acompañar tus tacos favoritos, pero la versión que te vamos a enseñar a preparar aquí tiene un giro inesperado que la hace aún más especial. A diferencia de otras salsas tradicionales, aquí incorporamos un toque dulce que equilibra el picante y, al mismo tiempo, logra una combinación compleja y muy adictiva.
El secreto de la salsa macha dulce está en ingredientes como el arándano y el piloncillo, que nos aportan ese toque único de dulzor que contrasta muy bien con la intensidad de los chiles secos y las semillas tostadas. Con algunos ingredientes que no son usuales en esta receta, puedes obtener una salsa llena de carácter y perfecta para subir el picor de todas tus recetas favoritas.
Toma en cuenta que esta salsa requiere tener una textura crujiente que logramos con cacahuate, ajonjolí y pepitas de calabaza. Al momento de molerla, procura reservar una parte de estos frutos secos para así agregarlos al final. Del mismo modo, pon mucha atención al cocinarlos, ya que al igual que los chiles, los frutos secos se pueden quemar muy rápido en el aceite y aportarán un sabor amargo si eso sucede.
Salsa macha dulce
- 2 tazas de aceite
- 1/2 tortilla
- 2 dientes de ajo
- 1/4 de cebolla
- 4 chiles morita
- 4 chiles guajillo
- 5 chiles de árbol
- 200 g de cacahuate
- 100 g de ajonjolí
- 100 g de pepita de calabaza
- 100 g de arándanos
- 1 cucharada de piloncillo molido
- Sal al gusto
Pasos
- Abre los chiles morita y guajillo para limpiar y extraer las semillas.
- Parte la cebolla y los ajos en trozos grandes y reserva.
- Coloca el aceite en una olla y lleva a fuego medio hasta que esté bien caliente.
- Fríe los morita y guajillo hasta que cambien de color y retira del aceite.
- Repite con los chiles de árbol, cocinando por unos segundos antes de retirar.
- Integra la cebolla y los ajos, fríe hasta que se doren y retira.
- Agrega el cacahuate a la fritura y cocina por unos segundos.
- Repite el proceso con la pepita de calabaza y el ajonjolí por separado.
- Por último, sofríe los arándanos solo para que suelten su aroma.
- Licúa todos los chiles con la cebolla, los ajos y una parte de los frutos secos y los arándanos.
- Agrega también el piloncillo, sal al gusto y un poco de aceite para aligerar la textura.
- Procesa hasta obtener una pasta homogénea y uniforme.
- Mezcla la pasta resultante con el resto de frutos secos y arándanos.
El proceso de fritura se debe de vigilar de cerca, ya que las cocciones son rápidas y como mencionamos antes los ingredientes se pueden quemar fácilmente. En el caso de los chiles, debes cocinarlos solo hasta que cambien ligeramente de color; los vegetales se cocinan solo hasta que se doren y para las semillas la clave está en el olor: una vez que suelten su aroma, retíralas del aceite. Al final, el aceite quedará bien aromatizado gracias a todos los elementos que freímos.
Si quieres que tu salsa tenga un toque ahumado más intenso y un picor elevado, puedes freír también las semillas que extrajiste de los chiles morita y guajillo. Licúalas con el resto de los ingredientes y obtendrás una salsa aún más poderosa. Al final, ve agregando el aceite donde freíste todos los ingredientes poco a poco para así obtener una salsa más ligera o ajustando a la textura deseada.
