La primera vez que tuve un encuentro cercano con los Kebabs, fue en la ciudad de Logroño, Álava en País Vasco.
Llevaba 4 meses como practicante de un restaurante ubicado en un pueblito cercano llamado Villabuena de Álava y al acercarse el invierno, poco a poco se deja de sentir el clima tibio al que estaba acostumbrada en mi lado del mundo, la añoranza de casa se hizo más presente.
Extrañaba mi casa, a mis papás, a mi perrita Chucha y por supuesto, una buena orden de tacos al pastor, con extra limón, doble salsa y un refresco helado para el maridaje perfecto.
Entonces, una buena amiga que hice por esos rumbos, creyendo que no sobreviviría al invierno, me llevó a conocer esta joya de la gastronomía arabe.

