El pollo es una de las carnes más fáciles de digerir por nuestro organismo y se aconseja su consumo en varias dietas, ya que no sólo es una carne magra, sino que también contiene muy pocas calorías y es una excelente fuente de proteínas. Por otra parte, resulta una opción viable para muchas familias, ya que no es tan costosa como el pescado o las carnes rojas, aunado a que hay muchas recetas para prepararlo.
Si bien es recomendable consumir mayor cantidad de vegetales en la dieta regular, es bueno consumir pequeñas porciones de carne. Y es que además del gran aporte de aminoácidos y proteínas vitales para el desarrollo del cuerpo y fortalecimiento de músculos y evitar la pérdida ósea, el pollo contiene vitaminas A, B6, B12 (niacina, tiamina y rivoflabina). Entre sus minerales contiene fósforo, esencial para nutrir dientes y huesos, así como riñones e hígado.
También es una fuente importante de retinol, alfa y beta-caroteno, licopeno, que junto a los derivados de la vitamina A contribuyen a una buena salud visual; y es baja en sodio, por lo que es benéfica por personas con hipertensión; mientras que al ser de fácil digestión, también se recomienda para quienes presentan problemas digestivos. Esta receta incluye una salsa de queso para darle un sabor extra y presentarlo en una forma distinta.
Pechugas en salsa de queso
Ingredientes:
Una pechuga de pollo en filetes (o puedes prepararlo en cubos o trozos grandes, como prefieras presentarlo)
200 gramos de queso manchego rallado
1 cebolla mediana
3 dientes de ajo
250 gramos de crema de leche o nata para cocinar
1 cucharada de perejil picado o cebollín picado
50 mililitros de aceite de oliva virgen
Sal y pimienta
Pon un sartén grande con un chorrito de aceite de oliva y coloca tus filetes de pollo con sal y pimienta al gusto por alrededor de dos minutos para sellarlo y retira del fuego, reserva. Después pela y pica finamente la cebolla y los ajos; utiliza el mismo sartén donde sellaste el pollo agrega un poco de aceite y sofríe la cebolla y los ajos hasta que se hayan dorado y ablandado, agrega la crema de leche y cocina por tres minutos.
Cuando pase ese tiempo agrega el queso manchego, de preferencia rallado para que sea más fácil que se integre, y mezcla hasta que se derrita y tengas una salsa homogénea. Cuando se vuelva más espesa, coloca el pollo y deja que se cocine con el sartén tapado a fuego lento por unos seis minutos para que se termine de cocinar el pollo. Antes de servirlo, prueba la salsa y si lo prefieres, añade sal y pimienta a tu gusto. Puedes emplatarlo con un poco de perejil o cebollín finamente picado encima.