Estamos cada vez más cerca del 30 de abril y, como cada año, las celebraciones por el Día del Niño llenan de color, dulces y muchos juegos miles de hogares en México, todo para consentir a los más pequeños. Si hay algo que no puede faltar en estas fiestas son los postres, que se convierten en los protagonistas indiscutibles entre piñatas, juegos y decoraciones temáticas.
Ya sea que prepares cupcakes, un pastel, galletas decoradas u otras opciones similares, es muy fácil convertirlos en parte de la ambientación. Con un buen frosting, la cobertura puede hacer toda la diferencia, sobre todo si quieres lograr decoraciones con colores vibrantes, acabados bonitos y texturas deliciosas que combinen con cualquier temática que implementes en tu fiesta del Día del Niño.
En este sentido, el frosting blanco puede ser tu mejor aliado, pues es la base perfecta para decorar, dar un toque elegante y aportar sabor a tus postres, o para que añadas color y hagas decoraciones increíbles. Su sabor y textura lo convierten en el complemento ideal para cupcakes, pasteles y más. Sin embargo, lograr el color blanco adecuado puede ser complicado, sobre todo porque la mantequilla suele dejar un acabado amarillento. Aquí te explicamos cómo lograrlo.
Frosting clásico
- 250 gramos de mantequilla
- 300 gramos de azúcar glass
- 45 mililitros de leche
- 1 cucharada de esencia de vainilla
Pasos:
- Primero, mezcla la leche con la esencia de vainilla y reserva.
- Bate la mantequilla hasta lograr una pasta suave y cremosa.
- Tamiza el azúcar glass y añade una parte a la mantequilla.
- Mezcla primero con una espátula para integrar y después bate por 5 minutos.
- Una vez que el azúcar se haya integrado, agrega el resto.
- Vuelve a mezclar primero con espátula y después batiendo mientras agregas la leche.
- Tendrás un frosting listo para aplicar color.
Para lograr un buttercream completamente blanco necesitarás un poco de colorante violeta. No agregues colorante blanco en grandes cantidades, ya que esto no siempre da el resultado esperado. En su lugar, sumerge un palillo en tu colorante violeta y aplica una pequeña cantidad con la punta en tu frosting. Bate suavemente y verás que adquiere un tono más neutro, ya que el violeta ayuda a neutralizar los reflejos amarillentos.
Para finalizar y obtener un blanco más intenso, puedes complementar con un poco de colorante blanco. Si quieres añadir otros colores y lograr tonalidades vibrantes, basta con el toque de violeta para preparar la base perfecta. Además, toma en cuenta que deberás utilizar colorantes liposolubles comestibles, ya que estos se integran mejor en mezclas con grasa como este frosting.
