Los duraznos en almíbar siempre salvan cuando quieres un postre rápido, rico y sin complicarte la vida. En Navidad se vuelven todavía más útiles porque combinan perfecto con helado, pasteles fríos, gelatinas o como topping de cualquier postre que sirvas después de la cena. Hacerlos en casa te permite obtener un sabor más natural y fresco sin los conservadores de los productos comerciales.
Otra ventaja es que puedes prepararlos con anticipación, guardarlos en frascos bien sellados y tenerlos listos para cualquier visita inesperada. Esta receta de conserva necesita técnicas avanzadas ni ingredientes raros, solo duraznos firmes, azúcar y un toque de limón para equilibrar el dulzor. Todo queda con una textura suave y un aroma delicioso que recuerda a las recetas tradicionales.
Si piensas usarlos como postre de Navidad, te servirán para acompañar un helado de vainilla, decorar un cheesecake o montar un postre rápido con yogurt y granola. Y si te sobran, también funcionan muy bien en licuados o como relleno de hot cakes. Prepara estos duraznos en almíbar y arma tu propio frasquito casero para compartir con la familia.
Duraznos en almíbar caseros
Ingredientes:
- 6 duraznos firmes pelados y cortados a mitades
- 1 taza de azúcar
- 2 tazas de agua
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 rajita de canela (opcional)
Preparación
- Coloca el agua, el azúcar y el jugo de limón en una olla. Calienta a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Añade los duraznos y cocina por 10 a 12 minutos hasta que suavicen ligeramente sin deshacerse.
- Agrega la canela si quieres un toque más aromático y deja que el almíbar espese un poco.
- Retira del fuego, deja que enfríen y pásalos a un frasco de vidrio limpio y esterilizado.
- Guarda en el refrigerador hasta por 7 días.