¿Te gusta el sabor a coco? Este postre que te enseñaremos a preparar hoy es refrescante, cremoso y prácticamente se hace solo, ya que no requieres de muchos pasos para tenerlo listo. Se trata de una gelatina de coco que, una vez que la pruebes, te encantará lo fácil que es prepararla; una opción muy ligera y aromática, perfecta para los días calurosos o para cualquier comida en donde quieras dar un toque especial con el postre.
Esta receta es tan sencilla que solo necesitas cuatro ingredientes y un molde para gelatina. No requiere técnicas complicadas y, mucho menos, un tiempo de preparación prolongado, así que es ideal si quieres un postre que se prepare en pocos minutos y que además sea perfecto para compartir. Eso sí, toma en cuenta que el cuajado de la gelatina te llevará algunas horas en el refrigerador, así que te recomendamos que lo hagas con anticipación.
La combinación de leche de coco, crema de coco y leche condensada nos da una textura bastante cremosa y suave en nuestra gelatina y, además, un sabor muy dulce y aromático en cada bocado. Es un postre que siempre queda bien y que incluso lo puedes utilizar para formar parte de otras preparaciones. Por ejemplo, puedes hacer una gelatina de doble sabor agregando una versión con piña y obtener un delicioso sabor a piña colada en el resultado final.
Gelatina de coco cremosa
- 3 1/2 tazas de leche de coco
- 1 taza de crema de coco
- 1 taza de leche condensada
- 30 gramos de grenetina
Pasos:
- Hidrata la grenetina en media taza de leche de coco y reserva.
- Mezcla el resto de los ingredientes en la licuadora.
- Derrite la grenetina en el microondas.
- Integra la grenetina en forma de hilo mientras los demás ingredientes se licúan.
- Vierte la mezcla en un molde para gelatina.
- Refrigera hasta que cuaje completamente.
- Desmolda y sirve.
Para desmoldar correctamente tu gelatina, te recomendamos que untes un poco de aceite en el molde antes de verter la mezcla o que, una vez cuajada, humedezcas un paño en agua caliente y lo coloques alrededor del molde de gelatina por unos segundos. Esto ayudará a liberar la gelatina, y cuando le des la vuelta sobre un plato, saldrá fácilmente. Puedes aplicar un truco similar si sumerges por unos segundos el molde de gelatina en agua caliente, pero procurando que el líquido no toque la gelatina.
Si quieres una opción más práctica y fácil, en vez de utilizar un solo molde para gelatina, puedes ocupar vasos, copas o moldes individuales para hacer porciones pequeñas. Una vez que las tengas listas, puedes acompañar con un poco de mermelada de tu fruta favorita o incluso coco rallado y tostado; le da un toque crujiente y muy especial a tu postre.
