La temporada de otoño siempre despierta antojos especiales: sabores cálidos, aromas intensos y esa vibra acogedora que acompaña los días frescos. Entre todo ese ambiente, el panqué de calabaza aparece como uno de los clásicos más consentidos. Es fácil, esponjoso y mantiene un toque dulce que combina con cualquier hora del día.
En estas fechas previas a Thanksgiving muchas personas empiezan a buscar recetas que se puedan preparar sin complicaciones, pero que mantengan el espíritu festivo. Esta opción cumple con todo: ingredientes básicos, resultado elegante y un sabor que abraza desde el primer bocado. Además, es perfecto para llevar a una cena familiar o compartir en la oficina.
La mezcla entre la calabaza, la canela y la nuez moscada crea una textura suave con un aroma que llena la casa desde que prende el horno. Si te late la repostería casera o quieres aventarte tu primera receta de panqué, esta versión funciona como una gran manera de arrancar.
Cómo hacer panqué de calabaza
Ingredientes
- 1 taza de puré de calabaza
- 2 tazas de harina
- 1 taza de azúcar
- ½ taza de aceite vegetal
- 2 huevos
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 1 cucharadita de canela en polvo
- ¼ cucharadita de nuez moscada
- ¼ cucharadita de clavo molido
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de extracto de vainilla
Preparación
- Vacía en un bowl la harina, el polvo para hornear, el bicarbonato, la sal y las especias. Mezcla hasta integrar para tener una base uniforme y sin grumos.
- Coloca en otro recipiente el puré de calabaza, el azúcar, los huevos, el aceite y la vainilla. Bate hasta que la mezcla tome una textura lisa y espesa.
- Une ambas mezclas poco a poco. Vacía en un molde engrasado y hornea a 180 °C por 45 a 50 minutos. Retira cuando el palillo salga limpio y deja enfriar completamente para lograr el corte perfecto.