Si hay algo que alegra cualquier tarde es un buen pedazo de bizcocho casero. Su textura suave, su aroma dulce y ese sabor que combina perfecto con un café o un vaso de leche lo vuelven irresistible. Pero si no tienes horno o no quieres encenderlo, esta receta de bizcocho de nata sin horno te salvará el antojo y además te dejará con un resultado esponjoso y lleno de sabor.
La nata aporta una cremosidad deliciosa al bizcocho, dándole una miga más húmeda y un toque de sabor a leche que enamora desde el primer bocado. Lo mejor es que se puede preparar en sartén o vaporera, sin complicaciones ni utensilios sofisticados. Ideal para esos días fríos o cuando solo quieres consentirte con algo dulce y fácil.
Con esta receta tendrás un bizcocho perfecto para compartir con tu familia o para disfrutar a solas viendo tu serie favorita. Es una preparación sencilla, económica y con ingredientes que seguro ya tienes en casa. A continuación, te contamos cómo hacerlo paso a paso para que te quede de diez.
Cómo hacer bizcocho de nata sin horno
Ingredientes
- 200 ml de nata para montar o crema para batir
- 3 huevos
- 120 g de azúcar
- 180 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
- Mantequilla o aceite para engrasar la sartén
Preparación paso a paso
- Bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vea cremosa y haya duplicado su volumen. Esto ayudará a que tu bizcocho quede más aireado y ligero.
- Agrega la nata y la vainilla, mezclando suavemente con una espátula o batidor manual para mantener la textura esponjosa.
- Incorpora la harina, el polvo para hornear y la pizca de sal. Hazlo poco a poco, con movimientos envolventes, hasta que todo se integre por completo.
- Engrasa una sartén antiadherente (de unos 22 cm) con mantequilla o aceite. Vierte la mezcla y tapa con una tapa de vidrio o papel aluminio.
- Cocina a fuego muy bajo por unos 30 a 35 minutos. Para saber si está listo, inserta un palillo en el centro; si sale limpio, retira del fuego.
- Deja enfriar un poco antes de desmoldar. Puedes espolvorear azúcar glas o decorar con un poco de nata batida y frutas frescas.