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Receta del pastel de queso japonés, aprende a preparar la nueva sensación en redes

El pastel de queso japonés ha sorprendido a más de un por su apariencia esponjosa, su textura suave y delicioso sabor
jueves, 21 de enero de 2021 · 13:44

El pastel de queso japonés es uno de los postres que se ha vuelto una sensación en las redes sociales, pues muchos se sorprenden de descubrir que un pastel tenga esa consistencia casi como la de una nube, esponjosa, suave y homogénea, por lo que muchos se preguntan qué es lo que hacen para que se logre esa apariencia.

Sumado a ellos, quienes han tenido el gusto de probarlo, aseguran que el sabor es delicioso, dulce y suave, casi como si se deshiciera al contacto con la boca, lo que promovió aún más su popularidad. Y el secreto es que está hecho como una combinación de pastel y suflé para conseguir esa textura esponjosa.

Si quieres preparar uno en casa y temes que no te salga, lo primero que debes saber es que el resultado perfecto se alcanza con paciencia y práctica, pues incorporar la mezcla adecuadamente es fundamental para conseguir esa apariencia. Por otro, hay trucos que te compartimos a continuación y que te ayudarán a obtener un delicioso pastel de queso japonés.

Pastel de queso japonés

Ingredientes:

  • 200 gramos de queso crema
  • 6 huevos grandes
  • 80 mL de leche entera
  • 90 gramos de harina de trigo
  • 130 gramos de azúcar
  • 55 gramos de mantequilla sin sal
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 pizca sal

Precalienta el horno a 160 grados Centígrados cuidando que el calor esté arriba y abajo para tener una cocción homogénea y no se queme de un solo lado, si tu horno no tiene esa función, deberás estar pendiente de sacar antes el pan o bajar la temperatura en caso de que se note si se está quemando.

Separa las yemas de las claras y mete las segundas en un tazón amplio al refrigerador.

Coloca una cazuela a fuego medio bajo y añade la leche, la mantequilla sin sal y el queso crema en trozos a temperatura ambiente, remueve y comienza a disolver, añade poco a poco 60 gramos de azúcar.

Remueve hasta obtener una especie de crema homogénea, sin grumos, retira del fuego, agrégale las yemas de huevo, una pizca de sal y remueve para integrar. Tamiza encima la harina de trigo y remueve hasta obtener una mezcla homogénea.

Por otro lado, saca las claras del refrigerador y bate hasta montar, deberás alcanzar una consistencia de picos. Añade el jugo de limón y sin dejar de batir añade poco a poco los 70 gramos de azúcar restante, termina cuando hayas integrado y tengas los picos blandos.

Regresa al tazón donde estás mezclando la harina y añade poco a poco la mezcla de las claras con movimiento envolventes para no desinflar el efecto de las claras, sigue agregando poco a poco hasta conseguir una mezcla de un solo color.

Coloca en el fondo de tu molde una base de papel encerado y verte encima la mezcla, cuidando de hacerlo despacio y que no cubra más de una tercera parte, pues se va a inflar. Después, con un palillo alisa la masa con un movimiento de espiral, enseguida, da unos golpecitos al molde para evitar los huecos de aire.

Mete tu molde en una charola con agua para que se caliente a baño María, mete al horno y deja por 40 minutos, luego baja la temperatura a 130 grados Centígrados y deja otros 40 minutos, sin abrir para que no se "ponche", sólo cuida que se vaya dorando parejo, pues cada horno es distinto.

Después de este tiempo, apaga el horno, pero deja por 15 minutos más adentro sin sacar, luego saca, deja que repose otros 10 minutos y empieza a desmoldar con cuidado. Puedes decorar con azúcar glass o frutos rojos para darle más presentación.

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