Homenaje

Adiós a Gerardo Ramos, una vida dedicada a los fogones y al producto mexicano

El chef ejecutivo de Havre 77 falleció dejando un legado marcado por la disciplina, la sensibilidad y el respeto por el producto y el oficio

Adiós a Gerardo Ramos, una vida dedicada a los fogones y al producto mexicano
Adiós a Gerardo Ramos, una vida dedicada a los fogones y al producto mexicano Foto: Especial

La cocina mexicana perdió a uno de esos cocineros que entendieron el oficio desde la raíz: con trabajo, disciplina y un profundo respeto por el origen de los ingredientes y las personas que lo rodeaban. El fallecimiento del chef Gerardo Ramos, de Havre 77, deja un vacío en una generación de profesionales que construyó su camino lejos del reflector, pero muy cerca de los fogones.

Originario de Sicuicho, Michoacán, Gerardo creció en una comunidad de la Sierra Purépecha, llevando consigo la lengua y la identidad de su tierra como una forma de mirar el mundo. Aunque estudió Electricidad, la cocina terminó por convertirse en el territorio donde desarrolló su vocación. A los 18 años emigró a Estados Unidos en busca de oportunidades, y fue en Atlanta donde comenzó a forjar una trayectoria marcada por la constancia y el aprendizaje.

Trabajó en cocinas como Veni Vidi Vici, Dick and Harris, Sias, Mitra y Pricci. Ahí también participó en eventos de beneficencia para organizaciones como American Cancer Society, The Liver Foundation, Share Our Strength y Care Latin America, entendiendo la cocina no sólo como un oficio, sino como una herramienta para transformar vidas.

A su regreso a México, en 2008, continuó perfeccionando su técnica en espacios fundamentales como Pujol y La Hacienda de los Morales, en Ciudad de México; Las Mañanitas, El Ciruelo y hotel La Casa de los Árboles, en Morelos. En 2013 se integró al equipo de Máximo, con el chef Lalo García, y más tarde asumió el liderazgo culinario de Havre 77 como chef ejecutivo.

Quienes trabajaron con él recuerdan su pasión por los productos frescos, locales y de temporada; su interés permanente por descubrir nuevos sabores y, sobre todo, su entusiasmo por crear platillos capaces de emocionar, confortar y permanecer en la memoria. Nunca tuve la oportunidad de conocer personalmente al chef Gerardo Ramos, aunque me habría gustado hacerlo para preguntarle por su entusiasmo por la cocina francesa. Por esa dedicación que ponía a platillos que, aunque a simple vista parecen sencillos, están llenos de complejidad, como la hamburguesa Havre 77 –una de las más icónicas de la Ciudad de México– o la clásica sopa de cebolla gratinada con queso comté: un verdadero apapacho.

Hay trayectorias que, vistas como comensal, transmiten integridad, sensibilidad y una profunda entrega al oficio. La suya fue una de ellas y, aunque su entrevista con Gastrolab quedó pendiente, hoy lo recordamos a través de su equipo y los platos que llegan a las mesas de Havre 77, siempre con una calidad inigualable.

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