La florifagia, o el consumo de flores, forma parte de la historia alimentaria de México desde la época prehispánica. Además de su valor culinario, también se utilizaban en rituales y ceremonias, así como en la obtención de colorantes naturales.
Hoy, la diversidad climática y gastronómica de México influye en la variedad y disponibilidad de flores comestibles. Su consumo suele ser local y estacional; sin embargo algunas especies, como la flor de calabaza, son parte de la dieta cotidiana en las grandes ciudades.
Flor de calabaza
La flor comestible más popular a nivel nacional. Se consumen en el centro del país, principalmente en quesadillas y sopas. Aunque se encuentran en los mercados durante todo el año, su mejor temporada va de junio a septiembre. La calabazas de Castilla tienen entre 174 y 222 flores comestibles por planta. Son ricas en calcio, fósforo y potasio.

Flor de maguey, gualumbo o beyusa
Flor proveniente del quiote del maguey, una planta que florece sólo una vez en su vida, entre los seis y doce años. Antes de cocinarla, debe desflemarse en agua con sal para eliminar sabores amargos. Se comen revueltas con huevo y capeadas en salsa o caldillo. Son ricas en calcio, fósforo, hierro y potasio.
Flor de izote
Flor de la especie Yucca Gigantea. Éstas deben consumirse cuando están tiernas ya que, al madurar, tienen un sabor amargo. Se comen en tortitas de huevo, en salsa, capeadas y en tamales. También se utilizan para elaborar guayaizote, un dulce de flor de izote mezclada con guayabas en almíbar. Tiene propiedades antiinflamatorias y son un depurativo natural. Contienen calcio y proteínas.
Flor o rosita de cacao
Nace del árbol del cacao. Se utilizan tostadas y molidas, principalmente en la elaboración de bebidas como el pozonque de Guerrero y Oaxaca, el popo veracruzano y el pozol tabasqueño. Contiene propiedades relajantes, ansiolíticas y antiespasmódicas.
Huauzontle
Aunque se suele vender como quelite, la parte comestible son sus flores y ramas tiernas. Se prepara capeado en tortitas, principalmente en los estados del centro de México. Es abundante en temporada de lluvias. Ayudan a prevenir padecimientos crónicos y degenerativos; entre ellos, diabetes e hipertensión.
