La historia de Marta Zepeda y Kiev Rueda se teje alrededor de una pasión compartida: la gastronomía. Ella, egresada del CESSA; él, del Colegio Superior de Gastronomía. Como ocurre cuando el destino sigue una lógica casi inevitable, sus trayectorias se encontraron de manera natural en el espacio que ambos dominan: la cocina.
Hoy, veinte años más tarde, son socios de dos proyectos que se enriquecen con su experiencia y la misma filosofía: enaltecer el trabajo de los productores del campo.
En sus restaurantes Tierra y Cielo, y Achiote: Cochinita Pibil, Marta y Kiev impulsan el consumo de ingredientes de Chiapas adquiridos a un precio justo: el cacao proviene de productores de la zona; el café, de proveedores que cumplen con todos los lineamientos de trazabilidad, y la carne de cerdo, que proviene de granjas locales.

“Todos nuestros proyectos mantienen una esencia. Nosotros estamos convencidos de que a través de la gastronomía podemos apoyar a los grupos vulnerables de Chiapas. Eso es lo más importante de todo lo que hacemos en torno a la gastronomía. Una de nuestras grandes pasiones es promover Chiapas y cuando, a través de esa cocina, puedes apoyar a un productor o poner en valor a un producto, nos da muchísima satisfacción”, cuenta Marta Zepeda, en entrevista con Gastrolab.
“A mí me da mucha alegría que puedas encontrar productos de Chiapas en los mejores restaurantes de México, porque hace 20 años no era así. Creo que eso también ha sido mucho trabajo de los cocineros que van a Chiapas, que prueban, conocen, les gusta y se traen ese producto a Ciudad de México; al final es un ciclo”, complementa Kiev.
Unidos por la misma causa
Kiev Rueda es originario de la Ciudad de México, pero viajó a San Cristóbal de las Casas, impulsado por el amor a Marta. Allá, enfrente de la imponente catedral, vieron surgir y crecer el proyecto de Tierra y Cielo, hoy considerado uno de los mejores restaurantes del país. "Cuando terminé de estudiar viajé a Chiapas a abrir Tierra y Cielo; luego Kiev se dio cuenta que no podía vivir sin mí, y me fue a perseguir a San Cristóbal”, dice Marta entre risas.
Kiev –quien ya tenía experiencia en los banquetes y la creación de conceptos gastronómicos– decidió crear dos negocios paralelos en los que la gente pudiera disfrutar de otro estilo de cocina, pero sin dejar de lado los insumos chiapanecos.
“Abrimos un negocio de banquetes que funcionaba con comida de Tierra y Cielo. A la par, hace 16 años, inauguramos Achiote en San Cristóbal de las Casas, un espacio que surgió de una receta de cochinita pibil que aprendí del abuelo de un amigo yucateco. En 2022 trasladamos la primera sucursal a Querétaro; hace un año nos trasladamos a Pedregal y hace cinco meses abrimos en la colonia Roma, en la CDMX”, cuenta Kiev.
Así, entre convicciones compartidas, Marta y Kiev demuestran que la gastronomía también puede ser un acto de amor a la tierra, a sus hijos y a una historia que sigue evolucionando en nuevos proyectos que ponen en primer lugar a la cocina chiapaneca: aquella que hasta el día de hoy los mantiene unidos.
