Sureste de México

El mestizaje en la cocina de la península de México: una mezcla de sabores, ingredientes y técnicas

La gastronomía del sureste de México es una mezcla de sabores, ingredientes, técnicas y tradiciones de todo el mundo, que resulta en preparaciones únicas

El mestizaje en la cocina de la península de México: una mezcla de sabores, ingredientes y técnicas
Cocina de la Península de México Foto: Shutterstock

La ubicación privilegiada del estado de Quintana Roo va más allá de sus playas de fama internacional y su clima ideal. 

Por su posición en el mapa, esta tierra ha sabido acoger tradiciones culinarias de todas partes del mundo para proponer un abanico de posibilidades que en sí mismo es un paseo a través de la historia.

Es claro que la influencia más destacada en la cocina del estado es la de Yucatán, que también es un crisol de culturas prehispánicas, europeas y libanesas. 

Pero además, el estado de Quintana Roo mira al Caribe, y, como parte del antes llamado Mar de las Antillas, abrevó de aquella cultura –que inició con comercios e invasiones piratas– pero ahora es una fiesta de sabores y colores que continúa vigente. 

Las propuestas culinarias de éste, el estado más joven de la República Mexicana, es sobre todo una apuesta al futuro y a la confirmación de que, cuando dos o más culturas se combinan con éxito, el resultado es un menú de maravillas, que ahora incluye una lluvia de estrellas Michelin. 

Kibis

Un ejemplo clásico del mestizaje culinario en la península. Esta ovalada delicia es un legado de la inmigración sirio-libanesa de inicios del siglo XX, que encontró en la Península un nuevo hogar. Elaborado con trigo y carne —tradicionalmente de carnero o res—, este platillo se ha integrado en la identidad culinaria local. Aliña fiestas, reuniones y rincones de cocina en Yucatán y Quintana Roo, sobre todo en Chetumal, donde se ofrece en puestos ambulantes como en restaurantes de prestigio. 

Queso relleno

Platillo emblemático de la gastronomía yucateca, con una historia que funde Europa, el Caribe y la Península. Hecho con queso de bola tipo Edam, ahuecado y relleno de picadillo especiado, se sirve bañado en salsas de tomate y otra de harina conocida en maya como kol. Su origen se remonta al siglo XVII en Curaçao, donde esclavos africanos reutilizaban las cáscaras de queso Edam descartadas por los neerlandeses para el Keshi Yena. La receta cruzó mares hasta asentarse en la Península.

Frijol kabax

El frijol kabax es un caldo ancestral de raíces mayas. Preparado lentamente a la leña, con frijoles negros, epazote y sal. Este plato se enriquece al servirse con cilantro, cebolla, chile habanero y limón. Aunque suele acompañar otros manjares, también puede ser un plato fuerte cuando se combina con tortillas. Su parentesco con los “moros y cristianos” ilustra el mestizaje culinario del continente, pero el alma del frijol kabax es netamente mesoamericana: un legado que ha resistido.

"Caballero pobre"

Un dulce yucateco de raíces medievales que evoca a la cocina del Viejo Continente, especialmente a la tradición francesa del pain perdu, pero con un giro local. Es un pan remojado en leche con vainilla y canela, luego capeado con claras batidas a punto de merengue —una técnica muy usada en Yucatán— y frito hasta quedar dorado. Se sirve con miel o almíbar, a veces con pasas, clavo o leche condensada. Hoy ha pasado de ser un postre casero a una rareza que resiste en restaurantes tradicionales.

Pan bon

El pan bon es una herencia afro-anglófona que llegó a Chetumal desde Belice, donde era un alimento básico durante la época colonial británica. Con raíces en las antiguas Honduras Británicas, este pan oscuro, denso y especiado acompañaba a los trabajadores durante largas jornadas, y con el tiempo se integró a la dieta cotidiana de las comunidades costeras. Se ha vuelto un clásico de panaderías locales, donde se ofrece tanto en bollos altos como en hogazas de pan de caja.

 

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