La ciudad de Valladolid, en España, albergó durante tres días el XXI Concurso Nacional de Pinchos y Tapas, y el IX Campeonato Mundial de Tapas, con la participación de 46 chefs españoles en la primera categoría y 16 cocineros extranjeros, procedentes de los cinco continentes, en la segunda categoría.
En la clasificación nacional el premio se lo llevó Alejandro San José Birnbaum, de Habanero Taquería, restaurante mexicano en Valladolid, con la elaboración de “Milpa”: una tapa inspirada en la Piedra del Sol hecha por un anillo crujiente de maíz, relleno de carne de lechazo guisado en salsa de tomatillo verde, con chile molido chintextle, bacalao, piña encurtida en tepache y piñones garapiñados.
Mientras que, en el XXI Concurso Internacional de Pinchos y Tapas, el chef australiano Andrea Vignali, de Al Dente Enoteca, en Melbourne, ganó el primer lugar con su creación “Humo bajo la tapa”, elaborada con un consomé ahumado de canguro, bajo una tartaleta de tartar de canguro y jamón ibérico.
El jurado del campeonato mundial fue presidido por la chef Pichaya “Pam”, del restaurante Potong, con una estrella Michelin, y reconocida como “Mejor Cocinera del Mundo” en 2025 por The World’s 50 Best Restaurantes.
“Todos han hecho un gran trabajo y ha sido una decisión muy difícil. Lo que más nos ha llamado la atención es que los participantes, con un excelentísimo nivel, han sido capaces de traer los sabores de su país en una Tapa. Todos son ganadores, sea cual sea el resultado”, afirmó Pam, originaria de Bangkok, Tailandia.
Junto a ella, formaron parte del jurado Paco Morales, del restaurante Noor, con tres estrellas Michelin y tres soles Repsol; Gloria Lucía Martín, del restaurante El Empalme; el periodista gastronómico Iván Martínez Cubells; José Gordón, del restaurante El Capricho, con dos soles Repsol; Carlos Casillas, del restaurante Barro, con una estrella Michelin y un sol Repsol; Begoña Vázquez, del restaurante Regueiro da Cova; César García, de Melvalco Fine Foods; y Iván Sanz, de Bodega Dehesa de los Canónigos.
El jurado otorgó distintos reconocimientos a los finalistas que destacaron por la calidad, originalidad y técnica de sus creaciones, consolidando el espíritu de excelencia y diversidad que caracteriza a este certamen internacional.
El origen de la tapa se remonta al siglo XIII, cuando el Rey Alfonso X El Sabio, decretó que en las tabernas se sirviera una pequeña porción de jamón o queso con el vino, para que la gente no se embriagara. Ocho siglos después, la tapa abandera innovación y fusión entre las culturas gastronómicas más diversas del planeta.