Hace algún tiempo escuché a una chef contar con nostalgia cómo había evolucionado el concepto de la gastronomía en las últimas décadas, y cómo cambió el papel de los restaurantes en la vida cotidiana; fue inevitable hacer un viaje en el tiempo mientras ella lo contaba.
La demanda de tiempo fuera del hogar fue alejando a las personas no sólo de la tradición de heredar recetas y cocinar en casa, sino de la emoción de transformar ingredientes simples en platillos extraordinarios que significaran momentos y recuerdos en familia.
Hasta hace unos meses los cocineros desde múltiples frentes, éramos los principales encargados de crear emociones y sensaciones, de trabajar en nuestras preferencias y teníamos el privilegio de vivir de cerca esa satisfacción que se convierte en inspiración. Éramos felices y sí, lo sabíamos.
No es que la gente no cocinara antes de la pandemia, sólo que se fue quedando como una obligación que con frecuencia significaba una carga y una habilidad reservada a unos pocos, estaba en peligro de extinción dentro de las actividades familiares.
Nadie podía anticipar que un virus vendría a darle un vuelco al ya de por sí inestable mundo moderno, ni tampoco la forma en la que nos cambiaría el rumbo. Como dice el dicho: “No hay enemigo pequeño”, y vaya que lo hemos aprendido. Pero dentro de todo lo lamentable, hay cosas que podemos agradecerle y es que nos haya regresado al hogar y a la cocina.
¿Hace cuánto que no disfrutábamos de la alegría que da ver en el horno un pastel? Traten de recordar las veces que se motivaron a intentar una nueva receta, claro que sucedía, pero no era parte de la cotidianidad.
La cocina regresó a nuestros hogares y espero que sea para siempre, los profesionales de la cocina alrededor del mundo hemos comprendido que ahora no sólo basta con saber ejecutar una técnica y lograr un sabor concebido en nuestra mente y paladar servido artísticamente en nuestros restaurantes o negocios.
Nuevas necesidades
- Ya no es sólo aparecer en un monitor y mostrar una receta, es conectar y vibrar con la emoción; saber que alguien realmente nos escucha.
- Nuestro compromiso con el oficio debe liberarse del ego.
- Necesitamos tener la habilidad y la pasión por compartir un platillo.
Más de la chef
Es fundadora de Cocina con Causa, concepto que nació en 2018 de su inquietud por apoyar a gente de escasos recursos.
Por Erika Chulini - Chef